Me llamo Guillaume Glories.
Soy francés, pero simpático. Llevo más de 20 años en Valencia, mi casa.
Caí en el mundo del vino un poco como Obélix en la marmita. Muy joven, en 1998, casi sin darme cuenta, ya estaba rodeado de botellas —malas y buenas—, conversaciones interminables y maestros que hablaban del vino como si fuera algo vivo. Mi formación duró cuatro años en Francia, estudiando, aprendiendo y trabajando al lado de dos Maîtres Sommeliers de France, Daniel Pestre y Christian Pechoutre. Allí entendí que el vino no es solo memoria ni técnica: es sensibilidad, cultura y precisión. Después llegaron los años de gestión de bodegas y compra de vino para tres restaurantes especializados. Recuerdo largas degustaciones en bodega, como una vertical interminable en casa de Thierry Allemand, comprendiendo cómo el tiempo transforma un vino sin traicionar su origen. Recuerdo también visitar la bodega de Anselme Selosse cuando aún era un proyecto humilde, iluminado conectando dos cables en el techo.
En 2003 decidí venir a España para vivir de cerca la revolución que estaba experimentando el vino español. Mi etapa con el gran Sento, en Ca Sento (Valencia), fue clave para entender la cultura gastronómica española desde dentro: el vino como parte natural de la mesa y de la conversación.
Poco después, en 2004, comenzó una etapa decisiva: veinte años al frente de Entrevins. Lo que empezó siendo un pequeño local fue creciendo hasta convertirse en espacios gastronómicos muchos más amplios dedicados al vino. Fueron años intensos de selección, viajes, gestión y aprendizaje continuo.
He tenido la suerte de ver nacer y evolucionar proyectos que hoy son referencia internacional en la viticultura española. Javi Revert, José María Vicente, Paco Seníz, Carlos Cerdán, familia Palacios, César Marquez y muchos otros forman parte de ese recorrido. Con algunos de ellos, el vínculo profesional se convirtió con el tiempo en amistad.
En 2010 gané el concurso de Mejor Sumiller de España en el Premio Nacional de Sumilleres Madrid Fusión.
Sigo participando en concursos de cata a ciegas —como el de Vila Viniteca— por el placer de probar el vino sin etiqueta ni contexto, y siempre en buena compañía, llegando a la final en más de una ocasión, y esa práctica sigue recordándome algo esencial: que el vino no se da por sabido.
En 2021 viví un nuevo aprendizaje con la compra histórica de la bodega del restaurante El Panier Fleuri, en San Sebastián. Adquirimos una colección de más de 6.000 botellas con grandes vinos nacionales y franceses, desde principios del siglo XX. Poder abrir y degustar añadas míticas — 1947, 1959, 1961 e incluso botellas anteriores a 1900— fue una experiencia única. Aquellas botellas no eran solo piezas de colección; eran historia líquida. Comprender su evolución, su conservación y su valor en el mercado internacional me permitió acercarme también al mundo de la subasta y del vino como patrimonio.
Esa etapa cambió mi manera de mirar el vino: me enseñó respeto por el tiempo, por la guarda y por la responsabilidad que implica seleccionar una botella.
Después de todos estos años, he aprendido algo sencillo: el verdadero valor no está en acumular referencias ni en seguir modas, sino en saber elegir bien.
Tu Sommelier nace de esa experiencia.
Es la manera de compartir todo ese recorrido de forma sencilla y honesta. De seleccionar con criterio, explicar con claridad y acompañar sin complicaciones.
Porque al final, el vino no se trata de saber más. Se trata de disfrutar mejor.
Asesoría personalizada
Te ayudo a seleccionar vinos para diferentes momentos y proyectos.
¿Quién no se ha enfrentado a elegir un vino para un acontecimiento especial?, ajustar la cantidad de botellas, elegir un vino que sepamos que va a gustar a una gran mayoría de los asistente, saber elegir un vino sin gastarse demás.